El Gobierno de Lucio Gutiérrez,
dando cumplimiento a su compromiso con el FMI de reducir el personal
del sector público y congelar sus remuneraciones, ha presentado
al Congreso un Proyecto legislativo de urgencia económica
que incluye una nueva Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa,
adjuntándole un cuerpo normativo de Unificación y
Homologación de remuneraciones para el Sector Público.
Como salta a la vista, tratase en realidad de dos materias diferentes:
la regulación de relaciones con los empleados públicos,
sus derechos y obligaciones, y, una política remunerativa
que abarcaría tanto a estos como a los obreros de las empresas
mixtas, lo cual contraria la disposición del artículo
148 de la Constitución acerca del contenido de los proyectos
de ley que deben limitarse a una sola materia.
El proyecto contiene dos libros, cada uno de los cuales abarca
ámbitos regulatorios distintos, sujetos a normatividades
diferentes como se precisa en el inciso 9, del artículo 35
de la Constitución. Restinge además, la autonomía
política de los organismos seccionales y la administrativa
de las instituciones públicas, garantizadas por los artículos
228 y 119 de la norma suprema, con la finalidad de imponer topes
a la revisión de remuneraciones en la contratación
colectiva, interfiriendo en su eficacia de una manera arbitraria
y unilateral, y de limitar el pago de las indemnizaciones con que
se sancionan los casos que pudieren producirse de despidos ilícitos
en el sector público, violentando así al espíritu
y la letra de instituciones legítimas de nuestro orden constitucional
y legal.
Por lo expuesto demandamos que el Congreso Nacional, en uso de
la atribución que le confiere el artículo 152 de la
Constitución deniegue el proyecto que, además, no
se encuentra dentro de ninguna de las definiciones que para ser
calificada de orgánica o de complementaria, enumera taxativamente
el artículo 142 de la Constitución.
Frente a tamañas violaciones, no cabe sino que se deniegue
el proyecto en el segundo debate, sin considerar las observaciones
formuladas por la Comisión de lo Laboral y Social, ya que
existe una situación de violación de derechos constitucionales
y de procedimientos legislativos, cuya salvaguarda le corresponde
al Congreso en su calidad de órgano representativo de la
soberanía.
Asimismo, demandamos que el Tribunal Constitucional suspenda con
carácter de nulitación al artículo 8 del Decreto
Ejecutivo 44 del 22 de enero del 2003 en el cual, con similares
justificativos, el gobierno congela las alzas remunerativas del
sector público durante el presente año y asume inconstitucionalmente
la atribución del CONAREM para fijar aumentos de remuneración.
Los trabajadores no permaneceremos indiferentes ante la vulneración
de nuestros derechos y la agresión contra nuestros legítimos
intereses que han acordado el gobierno y el FMI para transferir
recursos a favor de los banqueros y de los acreedores internacionales.
Demandamos la reorganización de los Ministerios de Trabajo
y de Energía y Minas, el reingreso de los dirigentes de PETROECUADOR
removidos por ilícitos vistos buenos, y la reorientación
total del Ministerio de Economía liberándolo de la
tutela del FMI para convertirlo en eje de un plan estratégico
de reactivación y desarrollo e integración latinoamericana.
Renovamos nuestro compromiso de luchar por alcanzar la soberanía,
una democracia auténticamente participativa al servicio del
pueblo y el bienestar social, reforzando nuestra alianza con los
movimientos sociales, campesino e indígena, cuyas propuestas
y reivindicaciones respaldamos y compartimos, e invitamos al pueblo,
a los sectores patrióticos, a alcanzar un estado democrático
en sus componentes, pluricultural, multiétnico y descentralizado
en su gestión.