La Confederación de Trabajadores del Ecuador
CTE al pueblo ecuatoriano
El poder no es solo la capacidad
consagrada para asignar bienes y recursos y para distribuir ingresos,
sino también la posibilidad de ejercer un control social
que abarque a sectores subordinados gracias a medidas que apuntan
a crear clientelas adictas con mendrugos. Tal modelo de poder político
no es nuevo hunde sus raíces en el proceso de consolidación
del capitalismo y fue magistralmente examinado en sus facetas sociales
y clasistas por Marx en su obra "El dieciocho brumario de Luis
Bonaparte". La experiencia latinoamericana y ecuatoriana es
igualmente fértil para establecer analogías al respecto,
por su puesto, con sus peculiaridades y particularidades, propias
estas últimas de sociedades subordinadas al imperialismo
y cuyo desarrollo capitalista ha sido y es dependiente.
Habituadas como están a dominar en la esfera de las relaciones
económicas y a recibir un trato privilegiado del Estado,
las clases dominantes oligárquicas han promovido siempre
un tipo monocrático de poder, unipersonalizado, en torno
el cual articular sus equipos de obsecuentes servidores? Alberto
Dahik, Ana Lucía Armijos, Guillermo Lasso y otros de similar
catadura.
No extraña por tanto, que el giro del Presidente Gutiérrez,
al romper los vínculos tenues que aún mantenía
con algunos movimientos vinculados a Pachacutik, haya sido saludados
por voceros de la gran banca nacional e internacional, los cuales
consideran que así el mandatario se ha liberado de compromisos
molestos y puede dedicar su esfuerzo a impulsar el verdadero programa
de gobierno. El Plan del Fondo Monetario Internacional, la Alternativa
entonces es reconformar un aparato gubernamental y estatal cohesionado
y amenazante de contenido civil-militar, en el que los mandos administrativos
se sujeten a los vaivenes de las decisiones presidenciales.
Los trabajadores y el pueblo no se han dedicado a lamentar tal
viraje. En realidad, jamás tuvieron una participación
decisiva en las resoluciones y proyectos, muchos de los cuales están
enfilados abiertamente contra sus intereses, tal el caso de la congelación
salarial anual por decreto ejecutivo para el sector público
y el Proyecto de Ley de Unificación Salarial, o el de la
Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, dispuestas por el
F.M.I. como condicionamiento para los egresos programados. Por cierto,
tales proyectos aplaudidos por las Cámaras Empresariales
cuentan con el respaldo político del socialcristianismo,
a cambio de mantener su hegemonía en organismos estatales
como la función Judicial y ahora, el Tribunal Constitucional.
La reestructuración de un Congreso de organizaciones populares
que está diseñando un conjunto de propuestas y de
estrategias reagrupadotas del poderío popular disperso es
un signo alentador.
Hoy mas que nunca el camino de la reivindicación consecuente
por democracia, soberanía y bienestar popular, está
abierto. La urgencia de conformar una Coordinadora Unitaria de Organizaciones
Populares y Sociales -CUOPS- que conduzca a una lucha consecuente
por el programa de salvación nacional que sirviese de bandera
en la campaña electoral de la coalición de fuerzas,
se convierte en tarea prioritaria para todos los sectores patrióticos
y democráticos.
Frente a la soledad despótica y autoritaria del poder vinculado
a intereses monopólicos y hostiles a la nación, el
pueblo debe marcar su camino propio y construir su alternativa para
alcanzar un nuevo tipo de poder: Democrático en su contenido
y composición, multinacional y pluricultural en su diversidad,
y descentralizado en su territorialidad administrativa y étnica.