El Primero de Mayo se ha convertido
históricamente en un momento de reflexión, balance
y reafirmación de los trabajadores en el mundo entero. Muy
poco ha servido para hacer desaparecer su importancia los esfuerzos
divisionistas, organizativos e ideológicos, de las clases
dominantes y de sus aparatos de poder nacionales y supranacionales.
Constantemente se han estrellado con la realidad de que las organizaciones
clasistas no han renunciado ni renunciarán a seguir la ruta
emprendida hasta alcanzar la liberación del trabajo y de
la humanidad de la explotación, discriminación y el
guerrerismo que acompañan al capitalismo.
El gobierno del coronel Lucio Gutiérrez, ha desplegado una
política antilaboral, ya que por vía Decreto ejecutivo
e inconstitucionalmente ha dispuesto la prohibición de elevar
las remuneraciones en el sector público para el presente
año y ha enviado al Congreso un proyecto de ley de unificación
salarial del mismo sector, por el cual se restringe la libre negociación
colectiva y se elimina la protección contractual a la estabilidad
de los trabajadores, que juega un papel preventivo contra despidos
arbitrarios.
La contratación colectiva, cuyo fomento es obligación
estatal conforme a la Constitución y el Convenio 98 de la
OIT, permite establecer condiciones de trabajo, remuneraciones y
prestaciones sociales adicionales de conformidad con la realidad
de cada empresa o institución y con su destino y rentabilidad.
No es un obsequio ni tampoco una estructura de privilegios, ya que
su contenido es fruto de un acuerdo de las partes sobre la base
de la ley. Constituye, por tanto, una importante fuente de ingresos
y un componente para el incremento de la demanda y el consumo que
requiere la reactivación económica.
La solución a los acuciantes problemas del Ecuador pasa
incuestionablemente, por alcanzar una auténtica democracia,
que supere los límites de meras consultas electorales, con
las cuales se consagra un poder ajeno al pueblo, irresponsable frente
a sus nominadores e incontrolable, desde el que se imponen medidas
para los privilegiados sectores empresariales. El desplante de estos
ha llegado a extremos inadmisibles como el pretender desconocer
la interpretación legislativa sobre la Ley de la decimocuarta
remuneración o bono escolar.
Este es el camino inalterable de los trabajadores. Es desde esta
perspectiva que juzgamos a los gobiernos de turno, y no por sus
declaraciones de intención. Por ello, demandamos al Presidente
de la República rectificaciones de fondo para avanzar en
el programa de salvación
nacional que esgrimimos en la campaña electoral. El Fondo
Monetario Internacional no es el poderdante de nuestros mandatarios
ni puede convertirse en su fiscalizador. El patrimonio nacional
pertenece a todos y tampoco puede hipotecarse o transferirse bajo
ningún título. Si queremos transitar hacia una nueva
democracia el problema no radica en cuantos deben ser nuestros representantes,
sino sobre todo, en cómo desempeñan sus dignidades,
en ante quiénes responden y de que manera por sus decisiones,
en su sometimiento a los mandatos de que están investidos
y a un control social eficaz y no meramente burocrático.
NO AL PROYECTO DE UNIFICACIÓN SALARIAL!!
SI AL PAGO DEL DECIMO CUARTO SUELDO!!!
NO LA ELIMINACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES!!!
Dr. Santiago Yagual Yagual PRESIDENTE DE LA CTE
PRESIDENTE DE TURNO DEL FUT